Como cada noche o casi cuando iba a atardecer, venía a nuestra
casa la Maga. Llegó
de improviso, era septiembre si, casi sin presentaciones, como este otoño,
aunque vagamente nos acordábamos algo de ella, el tiempo, borra todo recuerdo.
Traía siempre un vestido transparente y Lucía, es decir, la Maga , a veces desaparecía,
pero volvía al poco rato,
